Table of Contents
- Por qué tu alijo de hilos necesita una intervención
- Método 1: Estuche de bobinas para proyectos — eficiencia por color
- Método 2: Bins numéricos — para tus madejas a medias
- Método 3: Tarros de restos — nueva vida para los recortes
- Mis herramientas favoritas para organizar el hilo
- Tu refugio de bordado, por fin organizado
Mira el video: "Organizing Embroidery Floss | 3 Ways!" de Garden Girl Studio
¿Tu mesa de bordado está tomada por madejas a medias y restos que se rebelan? Este plan en tres actos pone fin al caos: bobinas por color para trabajar rápido, bolsas numeradas para todo lo parcial, y tarros para los recortes que todavía pueden brillar.
En minutos empezarás a ver la mesa de nuevo, pero lo mejor es cómo vuelves a encontrar ese tono exacto cuando lo necesitas.

Qué aprenderás
- Cómo reabastecer un estuche de bobinas por color sin mezclar tonos.
- Un sistema de archivo numérico para madejas parciales que realmente se mantiene solo.
- Formas de clasificar restos por color en tarros para futuros proyectos.
- Cuándo etiquetar, cuándo ‘color-match’ y cuándo convertir un resto en bobina.

Por qué tu alijo de hilos necesita una intervención
La trampa del caos creativo
Todos nos creemos ordenados… hasta que un flujo creativo desata hilos por todas partes. La creadora admite que muchas madejas están empezadas y, por eso, no son aptas para talleres o ventas. Son perfectas, en cambio, para un sistema de trabajo y práctica personal con categorías claras.
Impacto en tu flujo de trabajo y proyectos
Cada minuto que pierdes buscando un número DMC es tiempo que no bordas. Un estuche de bobinas por color acelera la preparación de muestras y proyectos personales; las bolsas numéricas, por su parte, te devuelven ese tono específico a la primera.
Consejo pro
Antes de abrir una madeja nueva, mira si una parcial puede rellenar un hueco en tu estuche de bobinas. Ahorras y reduces desperdicio. En entornos de bordado a máquina, también ayuda tener a mano un bastidor magnético para pruebas rápidas, como los que se conocen en el mercado de máquinas domésticas y semiindustriales magnético bastidor de bordado.
Método 1: Estuche de bobinas para proyectos — eficiencia por color
Evaluar tu estuche actual
Abre el estuche, identifica zonas con colores bajos y hilos sueltos. La autora revisa rosas, lavandas y verdes —tonos que usa mucho— para decidir qué merece ser bobinado.

Atención
La luz importa. Un mal emparejamiento de color hoy se convertirá en un “¿por qué puse esto aquí?” mañana. Trabaja junto a una ventana; así lo hace la autora cuando iguala colores.
Enrollar hilo en bobinas
- Selecciona piezas lo bastante largas del montón “listas para bobina”.
- Comprueba que el tono rellena un hueco real en el estuche.
- Enrolla con tensión uniforme y corta el sobrante con tijeras.

Comprobación rápida
¿La bobina encaja bien y no sobresale? ¿El tono coincide con los vecinos en su sección? Si dudas, compáralo de nuevo a la luz natural.

Colocar las bobinas por color
Una vez bobinadas, sitúalas en su zona de color; evita sobrellenar un hueco si deforma el orden. Piensa en accesos rápidos: verdes juntos si los usas mucho; neutros donde siempre los alcances.

Desde los comentarios
“¡Me encantó la parte del estuche de bobinas! ¡Lo voy a probar!” — confirma que este método es intuitivo y, sobre todo, inmediato para coser sin interrumpir el ritmo.

Resultado
El estuche luce como un arcoíris funcional: sin cabos sueltos, con los huecos críticos resueltos. Es la base portable para cualquier sesión de puntadas.

Consejo pro
Si combinas a menudo con costura a máquina, quizá te inspire explorar soportes magnéticos populares en ese mundo (p. ej., propuestas tipo snap hoop monster en su categoría), aunque para este proyecto trabajamos solo con hilo de bordar manual.
Método 2: Bins numéricos — para tus madejas a medias
Cómo funciona el sistema numérico
- Contenedores transparentes con bolsitas tipo Ziploc, cada una rotulada con su número DMC.
- Solo entran madejas parciales o abiertas.
- Sirve de archivo: cuando necesitas “ese” número, lo encuentras y punto.

Etiquetar y archivar sin perder el paso
1) Reúne tus bins con bolsas preetiquetadas. 2) Empareja cada madeja con su número; si falta bolsa, crea una etiqueta nueva con etiquetas multiuso y un rotulador fino permanente. 3) Guarda cada color con el número visible.

Atención
Si trabajas con un lote antiguo (heredado, como en el video), puede que falten algunos rangos. No pasa nada: crea las que falten siguiendo siempre la misma ubicación de la etiqueta.

Igualar color cuando falta la pestaña
Cuando una madeja ha perdido su banderola, la autora recurre a una carta de color DMC para identificar el número con precisión. Es la vía segura para mantener la consistencia del archivo.

Desde los comentarios
Una lectora sugiere divisores por rangos (1–399, 400–899, etc.) para no hojear todas las bolsitas. Es un excelente complemento cuando el archivo crece.
Consejo pro
Rotula siempre con un mismo bolígrafo fino “archivable” y coloca la etiqueta en el mismo lugar de la bolsa. Así, al hojear, tus ojos leen más rápido.
Nota útil
Quienes también bordan a máquina suelen organizar consumibles por número para sincronizarlos con bastidores y marcos específicos de su equipo. Si te mueves entre ambos mundos, quizá te topes con referencias a marcas domésticas populares (por ejemplo, brother máquina de bordado o bernina magnético bastidores de bordado), pero aquí nos centramos en la lógica del archivo numérico para hilo manual.
Método 3: Tarros de restos — nueva vida para los recortes
Clasificar por familias de color
Reúne todos los recortes cortos que no alcanzan para una bobina. Sepáralos en blancos, crudos/cremas, azules, verde-azules, verdes, rosas fuertes, rosas/lilas, melocotones/amarillos, y marrones/bronces. La autora prioriza tarros más grandes para verdes y rosas, los que más usa.

Atención
Las gamas cercanas (melocotón vs. naranja) pueden confundirse. Decide qué quieres que “cuente” más en tus futuros proyectos y separa con ese criterio.
Tarros con tapa: listos para inspirar
- Llena cada tarro con una familia de color.
- Cierra las tapas para evitar polvo.
- Colócalos en una estantería cerca del resto del hilo; así te acompañan en el día a día y te recuerdan que existen.

Desde los comentarios
Alguien propone estabilizar los restos entre tul y una entretela soluble para coserlos y crear una “tela” única de proyecto. Es una vía fantástica para bolsas de labores o portaproyectos.
Consejo pro
Planea un mini-proyecto de fin de temporada con estos restos. Tener un objetivo concreto evita que los tarros se vuelvan “decoración permanente”.
Mis herramientas favoritas para organizar el hilo
- Tijeras bien afiladas: cortes limpios al bobinar.
- Estuche/organizador transparente para bobinas: ver de un vistazo dónde faltan tonos.
- Bolsitas con cierre tipo Ziploc: resistentes y fáciles de archivar en vertical.
- Etiquetas multiuso y rotulador fino permanente: para crear números que faltan y mantener legibilidad.
- Carta de color DMC: imprescindible cuando las banderolas desaparecen.
Comprobación rápida
¿Cada categoría tiene su “hogar”? Estuche de bobinas (en uso), bins numéricos (archivo), tarros (restos). Si un hilo no encaja, redefine la regla… o crea una subcategoría temporal.
Desde los comentarios
Varios lectores comparten que el sistema de bolsas es su favorito por rapidez al “soltar y cerrar”, y que la carta de color es la pareja ideal de ese método. Otros se sienten atraídos por el estuche de bobinas por su inmediatez al coser.
Ampliación (si convives con máquinas)
Si alternas bordado manual y a máquina, comprobarás que la misma disciplina de archivo por número simplifica el flujo en ambos frentes. En el ámbito de las máquinas, hay accesorios conocidos como marcos magnéticos y ‘snap hoops’ que facilitan la sujeción de telas; nombres que quizá veas en foros y tiendas (p. ej., magnético bastidores de bordado for brother, dime snap hoop, o incluso propuestas para equipos BAI como bai magnético bastidores de bordado). Úsalos como referencia de vocabulario al investigar; aquí nos centramos en mantener tu hilo manual accesible y bien identificado.
Tu refugio de bordado, por fin organizado
Cuando terminas, todo ocupa su sitio: el estuche de bobinas listo para coser, los bins que guardan parciales por número, y una hilera de tarros de color esperando el próximo experimento textil. Esa claridad visual convierte tu mesa en un espacio de trabajo, no de búsqueda.

Atención
No hay medidas específicas de contenedores ni “modelos correctos” en el método de la autora: usa lo que tengas y hazlo consistente. Lo importante es la lógica: color para el estuche, número para el archivo, familias cromáticas para restos.
Checklist de cierre
- Estuche de bobinas: ¿repusiste los huecos críticos? ¿Sin cabos sueltos?
- Bins numéricos: ¿nuevas etiquetas creadas donde faltaban? ¿Números orientados hacia ti?
- Tarros: ¿colores separados y tapas puestas?
- Mesa: ¿quedó un “estacionamiento” para futuras bolsitas y etiquetas en blanco?
Pequeño empujón extra
Si un día solo tienes cinco minutos, elige una acción mínima: crear tres etiquetas, bobinar un único tono que falte, o vaciar la bolsita de restos en su tarro. La constancia gana al perfeccionismo.
Desde los comentarios
Sobre el “culpa-por-alijo”: la autora cuenta que su inventario también sostiene talleres, así que ese stock cumple una función clara. Plantéate el tuyo igual: ¿para qué te sirve? Cuando el porqué está definido, ordenar es más fácil.
Nota final para quienes investigan accesorios
Puede que te topes con terminología y marcas de equipos populares (Brother, Bernina, etc.) y soluciones magnéticas de fijación (como mighty hoop o referencias específicas para BAI, p. ej. bai bastidores de bordado). Aunque no forman parte del método manual del video, conocer el vocabulario te ayuda a filtrar recursos útiles si algún día incorporas una máquina.
